viernes, 30 de septiembre de 2011

Un paseo por la literatura vampírica. Por María Martínez (Anxana)

Desde tiempos inmemoriales, el vampiro siempre ha estado presente en la historia, formando parte de los mitos y del folclore de casi todas las civilizaciones, desde Egipto hasta las culturas aborígenes de Latinoamérica. En los relatos mitológicos se le presenta como un ser de aspecto horrendo con cualidades antropófagas. Relatos influenciados por los ritos de muerte y sangre que se ofrecían a los dioses en aquella época.
El vampiro es una entidad que ha adoptado las formas más variopintas, que ha sufrido grandes transformaciones a través del tiempo, pero con un elemento central en todas las tradiciones: la sangre.
Sin embargo, el mito como es conocido en nuestros días, nace en la edad media, cuando las leyendas empiezan a relacionarse con personajes reales como: Gilles de Rais, Vlad Tepes o Elizabeth Báthory. Se convirtió en el precursor del vampiro moderno y en fuente inagotable de inspiración en la literatura, hasta tal punto que los atributos del no- muerto se confunden entre su naturaleza original y la ficticia inventada por los novelistas.
A rasgos generales, los vampiros son muertos vivientes que se alimentan de sangre, con la capacidad de convertirse en animales, entre sus preferidos: los lobos y los murciélagos. No tienen reflejo, son vulnerables a la luz del sol, temen a las corrientes de agua y no pueden entrar en una casa si no son invitados. No soportan los símbolos religiosos, no pueden pisar terrenos sagrados y el ajo les repele. Se les mata clavándoles una estaca en el corazón y decapitándolos posteriormente. Aunque últimamente, parece que la evolución ha conseguido que sean inmunes al sol y que brillen bajo éste cual diamantes.
Hay que remontarse al siglo XVIII para encontrar el primer texto literario en abordar este tema: El Vampiro, poema de Heinrich August Ossenfelder, en el que la figura del no-muerto es comparada con la de un reptil reptante, bajo la que se podría esconder una referencia directa a la serpiente bíblica.
Tras este poema aparecen otras baladas góticas que muestran la importancia de ese género en la temática vampírica: Lenore de Gottfried August Bürger, Christabel de Samuel Taylor Coleridge o La Novia de Corinto de Johann Wolfgang Goethe –quien representaría al vampiro literario como expresión del más puro romanticismo–, son claros ejemplos.
El romanticismo del siglo XIX fomentaba un gusto por todo lo apasionado, lo fantástico y lo oscuro. En esta época, la figura del vampiro monstruoso y sin atractivo de las primeras baladas líricas, se ve desplazada por otro prototipo aristocrático y encantador de hábitos maliciosos.
El responsable de esta nueva imagen fue John William Polidori, que a través de su obra El Vampiro (1819), se convirtió sin saberlo, en el creador de un nuevo género y sentó así, sin proponérselo, las bases de lo que sería posteriormente el vampiro literario. Fijó, además, el atractivo que acompañará siempre a los «chupasangres» que le han sucedido, mostrando unos rasgos muy románticos y seductores. Escritor maldito, por desgracia ha pasado a la historia no como literato sino como doctor y «amigo» de Lord Bayron, personaje en el que se inspiró para dar vida a Lord Ruthven, una criatura de tez pálida y costumbres nocturnas, hermoso, en contraste con el vampiro nada atractivo del folclore popular. Para los entendidos, su obra El Vampiro es muy superior a Drácula de Stoker, aunque en su momento no tuvo el reconocimiento que merecía, si bien, sirvió de inspiración a muchos.
Años después, tuvo lugar el primer éxito vampírico sin precedentes, lo consigue Joseph Sheridan Le Fanu –genuino maestro de la tradición de la novela gótica–, con su cuento corto Carmilla, cuya apariencia se cree basó, en Elizabeth Báthory, la «condesa sangrienta». Es una historia que muestra muchas características del terror gótico y una sutil influencia erótico-lésbica, tema tabú de la época. La ambigüedad sexual es un rasgo que siempre ha acompañado al vampiro, amores homosexuales que se representaban de forma sutil, encubierta, los cuales se han dado en los mejores cuentos victorianos.
Cada uno de los escritores que hasta ese momento habían dedicado sus páginas al vampiro, añadió sus propios elementos al mito. En el caso de Le Fanu, se ve al vampiro como un muerto que regresa de la muerte a la vida, con hábitos nocturnos, una fuerza sobrehumana y la capacidad de adoptar diferentes formas, sobre todo de animales. Dormía en un ataúd y se alimentaba de sangre, hiriendo a sus victimas con unos colmillos afilados como agujas.
Pero es más tarde, cuando estos elementos adquieren una estructura sólida que serviría de base a escritos posteriores. Y fue gracias a una novela emblemática, aterradora e inolvidable: Drácula de Bram Stoker, obra cumbre de la literatura vampírica, que posee un estilo marcadamente victoriano, donde el vampirismo es tratado como una enfermedad sobrenatural, una especie de posesión demoníaca.
El mito siempre estuvo muy presente en la vida de Stoker, desde joven había soñado con hermosas mujeres vampiro que lo acosaban, probablemente inspiradas por el cuento de Carmilla. Le interesaban los mitos y leyendas de la Europa Oriental, sobre todo el personaje polaco Vlad Tepes. Pero fue una noche durante unas vacaciones en Whitby, tras la lectura de un libro de William Wilkinson sobre Transilvania, cuando nació su creación literaria más reconocida.
Estructuró la novela de forma epistolar, a modo de cartas, diarios y artículos de periódicos, entre otros. Se apoyó en documentos de terceras personas para dar la sensación de que aquello había sucedido y se aprovechó de los múltiples puntos de vista para mezclar el suspense y el terror.
El Drácula literario, poco tiene que ver con el cinematográfico, mucho más gótico y romántico, que nos mostró Coppola. No era sólo el amor lo que motivaba al primero, sino el ansia de podery de dominar, sentimientos más acordes con el ser maligno que el libro muestra.
Stoker también aportó en su novela, un personaje hasta entonces poco conocido: el cazavampiros, o mejor dicho, Van Helsing, el cazavampiros por excelencia. Una figura que definió de forma magistral, creando un hombre inteligente, excéntrico, fanático, incluso algo despiadado, que a lo largo de los años ha ido adquiriendo mucha importancia en el género literario y a su vez, cinematográfico.
Stoker sentó un precedente y tras él surgieron una serie de discípulos como: Dion Fortune, Theodore Sturgeon, Howard Lovecraft o Richard Matheson, que publicó en 1954 Soy Leyenda, una historia inquietante en un futuro postapocalíptico dominado por los vampiros, en el que el protagonista es el único humano, toda una innovación para el género.
A partir de ese momento, el mito comienza a evolucionar, los escritos sobre vampiros se multiplican, pero aferrándose a los clichés tradicionales a los que se van sumando diversas características. Características que para muchos, comenzarán a desvirtuar la esencia del personaje.
Años después, el maestro del terror, Stephen King, aportó su granito a la bibliografía chupasangre, publicando uno de sus principales éxitos comerciales, Salem´s Lot. En la que recrea a unos vampiros poco inteligentes y con un razonamiento demasiado básico. Hasta ese momento el vampiro es un ser malvado que considera a los humanos alimento y por los que no siente ningún aprecio, sólo son eso, comida. Concepto que empezó a cambiar de la mano de Anne Rice y su trilogía Crónicas Vampíricas, saga que aumentócon nuevas secuelas, dado su éxito comercial y cinematográfico. La escritora creó alrededor de estos seres un mundo gótico-fantástico muy atractivo, a la vez que moderno, y este sólo fue uno de los cambios que le hizo al mito.
Los vampiros creados por Rice, carecen de la crueldad sin remordimientos de sus antecesores. Están más humanizados, opuestos a la maldad y bestialidad del vampiro del folclore. No son inmunes a los sentimientos y las pasiones humanas, y todo ello, lo viven con más intensidad. No son realmente humanos, pero a la vez están unidos a ellos por un pasado común, quizá por eso, consiguen que el lector se sienta identificado con ellos, aunque sean unos asesinos despóticos como es el caso de su personaje principal, Lestad.
Rice le da más profundidad a sus personajes, ahonda en su psique, planteándoles dilemas morales; un ejemplo es Louis en Entrevista con el Vampiro, él siente, sufre y le duele asesinar, esclavo del dolor de su propia existencia y la búsqueda del real sentido de la vida en la muerte.
La ambigüedad sexual está más presente que nunca en estos vampiros, el triangulo Lestad, Louis, Armand, así lo demuestra. Seres capaces de ver la belleza en ambos sexos, una conjunción sangre-sexualidad que trajo un gran éxito a Anne Rice –se han vendido más de cien millones de sus libros–, y que se ha ido copiando de mil maneras a lo largo de los años.
Escritores como Whitley Strieber (El Ansia), Brian Lumley (Necroscopio), Poppy Z. Brite (El Alma del Vampiro) o Tanya Huff (La Saga de la Sangre), aportaron su propia visión del mito con nuevas características que fueron consolidando una imagen diferente del no muerto.
De esta forma, la literatura vampírica entra con fuerza en el siglo XXI, tanta, que empieza a rozar la saturación. El vampiro ya no es sólo un personaje de terror, sino que se ha ido introduciendo en otros géneros: ciencia-ficción, thriller, fantasía, erotismo, romance, juvenil…Y son estos dos últimos los que arrasan en este momento en el mercado literario. Las sagas abarrotan las librerías y las grandes superficies. Hay vampiros para todos los gustos y edades: buenos, malos, guapos, eróticos, torturados, «vegetarianos», rasgo que no es nuevo. En Entrevista con el Vampiro, Louis ya sufría ese mal, detestaba tener que alimentarse de humanos por las contradicciones morales que despertaban en él. Así que no culpemos a la señora Meyer de haber inventado ese comportamiento tan criticado por muchos; que brillan bajo el sol, este sí es suyo.
El romance vampírico arrasa en sus dos vertientes: adulta y juvenil.
En la primera, autoras como J.R. Ward y su saga La Hermandad de la Daga Negra o Christine Feehan y la serie Oscura son claros ejemplos de éxito comercial, historias romántico-eróticas que son la delicia de un amplio público que demanda este tipo de literatura cada vez más.
En la segunda, el número de autores y títulos supera a cualquier otro género, nombres como: Cassandra Clare, Richelle Mead, Claudia y Gray o Stephenie Meyer han arrasado en un mercado donde la demanda de sus sagas y otras similares no parece tener fin. El romance paranormal se ha convertido en un reclamo, una etiqueta que asegura un número nada desdeñable de ventas, gracias a un fenómeno fan que no se limita sólo a un público adolescente, sino que también engancha a los más mayorcitos.
El vampiro literario siempre ha sido motivo de polémica y lo seguirá siendo. El arquetipo ha ido cambiando a lo largo de los años y con él, los ingredientes que una novela de este tipo debe tener para triunfar. Ya no sólo prima el terror, la maldad y la sangre; amor y conciencia empiezan a formar parte de sus características. Hay quienes están a favor de estos cambios y quienes están en contra, detractores que no aceptan esa humanización, esa dualidad bien-mal que convierte al no muerto en un monstruo light.
La literatura se ha ido adaptando a los tiempos y con ella el vampiro, único medio de llegar a una nueva sociedad lectora que necesita variedad.
Hay que huir de los tópicos que catalogan los libros sobre vampiros como una literatura de baja calidad. Siempre ha habido libros buenos y malos, unos de más calidad que otros, pero es algo común a todos los géneros y a todos los tiempos.
El vampiro sigue siendo un reclamo literario, ha sido el tema de muchos de los superventas más famosos de la historia. Pero a mí, lo que más me intriga de este paseo por la historia literaria del vampiro, es qué le depara el futuro, cómo evolucionará y será dentro de unas cuantas décadas.

María Martínez.
anxana.blogspot.com
http://www.mariamartinez.net/

jueves, 18 de agosto de 2011

Concursos literarios. Laura López Alfranca

Todos soñamos con ser J.K. Rowling… No sólo en el sentido del dinero, la fama y el castillo escoces (o unas buenas adaptaciones), sino más bien, porque todos queremos llegar a cualquier librería, darnos a conocer a lo grande y que todos deseen leer nuestros libros. No hay camino rápido para esto, lo sabemos… salvo lo que, sin ser realmente rápido, no podemos evitar seguir de cuando en cuando: los concursos literarios.

Reconocedlo: todos los que habéis participado sentís esos nervios, esa ansia… porque no es sólo un contrato editorial: es un contrato editorial con un adelanto monetario que no nos darían de otra forma, acaparar la atención de los medios de comunicación y la gente y, de paso, reconocerte que, las editoriales que pasaron de leerte en un primer momento, estaban más que equivocadas. Pero, ¿nos podemos presentar a un concurso literario así como así? Aquí tenéis unos rápidos consejos para poder lanzarte a participar en cualquier concurso literario:

1º) Tras leer las bases atentamente (unas dos o tres veces), si tienes dudas, manda mail a la persona encargada… si ves que no te responde a los tres o cuatro días, no lo dudes, llama a la editorial y pregunta. Hay bases que, aunque no lo parezcan, son muy confusas o dejan lugar a ambigüedades y rendijas que, si bien puedes aprovechar (ei, culpa suya por no hacer mejor las bases), pueden darse cuenta, pasar de tu historia y tú te quedas con palmo y medio, y menos dinero en el bolsillo.

2º) Si eres escritor de: fantasía, juvenil, romance… es decir, los mal considerados géneros menores, ten cuidado. Aunque un concurso se considere de temática libre, es muy probable que fallen a favor de una novela histórica y/o costumbrista, es decir, algo susceptible de convertirse rápidamente en un best seller. Lo que nos lleva al siguiente punto:

3º) Mira a los anteriores ganadores: si han publicado antes, de qué iba su novela, cómo les fue…, cualquier dato de esta clase es fácil de encontrar y, a nosotros, nos dará pruebas fehacientes de que tenemos posibilidades… a menos que…

4º) Mira opiniones sobre los concursos. Sí, encontrarás a muchas personas que, llevadas por la envidia, dirán de todo… ahora bien, hay muchas otras que, para evitar los mismos problemas que han tenido, comentan y aportan pruebas para demostrar que tienen razón. Creedme, ¿sabéis lo que oís de los concursos amañados, los concursos de exhibición de los escritores y demás? Todo cierto, a poco que rebusques, encuentras muuuucha mierda.

5º) Si ves que en algún concurso te pasas o te quedas corto, juega con (si en las bases no dice lo contrario):

a) Los márgenes: no lo dudes, un poco más a la derecha o a la izquierda puede ayudarte a entrar en un concurso.
b) La letra: mi consejo es que NUNCA te vayas a otra que no sea times new roman, Arial o Verdana. Son sosas, a veces feas, pero son las más cómodas para la vista (lo cual anima al juez a leerte); ten cuidado, un mismo punto (12, 13…) no implica un mismo tamaño de letra (la Times y la Arial tienen de diferencia dos puntos, es decir, una Arial 10 equivale a una Times 12). Cambiar la letra a una legible y jugar con el tamaño por encima o por debajo (mínimo 10,5 y máximo 13,5 para Times… incluso son muy exagerados, así que tened cuidado).
c) Las palabras: si necesitas acortar, ve leyendo y corta lo que veas innecesario, aunque no lo creas, siempre puedes podar… y lo mismo para el sentido inverso.

Eso es todo por ahora, continuaremos con más posts de «Rupert, necesito consejo.»

martes, 19 de julio de 2011

La propuesta editorial

La mayoría de agencias literarias, y nosotros no vamos a ser la excepción, solicitan al autor que desea ser representado una propuesta editorial para su novela. Generalmente, el agente representa al autor, independientemente de lo que este último escriba, sea novela, poesía, ensayo, etc. Aunque cada editorial tiene sus propios criterios para publicar tal o cual obra, el agente acostumbra a aceptar cualquier tipo de obra y cualquier género de novela, siempre y cuando prime la calidad narrativa del texto y la profesionalidad del autor (y creedme, a veces, demasiadas incluso, no van de la mano estos dos conceptos).

¿Qué debe contener una propuesta editorial?

En primer lugar, para nosotros, lo más importante es el autor, quién es, de dónde viene, y hasta dónde quiere llegar como profesional. Por eso exigimos un curriculum vitae (hoja de vida) actualizado, poniendo especial énfasis en su formación académica (humanística) y en su experiencia como escritor. Por supuesto aceptamos a escritores noveles siempre que reúnan las características adecuadas. En segundo lugar tomamos en cuenta la obra que nos quiere «vender». Para que su propuesta resulte atractiva, ha de exponer con claridad el género y la temática de su obra, cuántas páginas tiene, a qué público potencial va dirigida y, esto es opcional, si tiene prevista su comercialización en otros países (traducción a otros idiomas). Requerimos asimismo una sinopsis o resumen de un máximo de 1.000 palabras (2 páginas), los dos primeros capítulos o las veinte primeras páginas. Opcionalmente, el autor puede escoger qué capítulos quiere mandarnos para captar y favorecer nuestra atención. También requerimos una exposición de motivos por los cuales nuestro autor es escritor y no cualquier otra cosa. O lo que es lo mismo: no aceptamos a «negros» en nuestra agencia. Y en igualdad de condiciones, favoreceremos a aquellos autores con una formación académica específica. Actualmente hay estudios específicos en literatura y creación literaria, de modo que nuestra agencia promoverá a estos profesionales por encima de ingenieros, abogados, médicos, etc. Una vez el autor nos ha hecho llegar su propuesta (vía correo electrónico), el tiempo estimado de valoración de la misma será de 30 días, dependiendo del volumen de trabajo de la agencia. Tanto si la propuesta es aceptada como si finalmente se rechaza, nos comunicaremos con el autor para hacérselo saber.

Últimamente la literatura resulta un negocio tan rentable que algunos han olvidado su propósito fundamental: instruir y enseñar. No es un videojuego ni una película; es arte, sí, pero además tiene una finalidad didáctica que muchos pasan por alto. Así, en los últimos tiempos vemos novelas escritas por “cualquier aficionado” cuya calidad deja mucho que desear. Y esto nos lleva a lo siguiente: No aceptaremos ningún documento mal redactado. Talento y formación técnica forman un tándem imprescindible; sin lo uno no puede sobrevivir lo otro. Y sobre todo: no se puede empezar la casa por el tejado. Hay unas normas básicas que todos hemos aprendido en la escuela… a partir de ahí todo es posible, pero SÓLO a partir del cumplimiento de esas normas. No podemos pasárnoslas por el forro y supeditarlas a nuestro talento. Quien algo quiere, algo le cuesta.

jueves, 7 de julio de 2011

El mundo de Sofía. Jostein Gaarder por Susana E.M.

El mundo de Sofía.

Jostein Gaarder

Editorial: Siruela

Año publicación: 1991

Temas: Literatura: Narrativa


La obra comienza presentando a la protagonista, una joven normal que va al Instituto y se llama Sofía Amudsen. Todo comienza cuando recibe una carta cuyo mensaje es una breve pregunta: "¿Quién eres?". A partir de ahí, a Sofía se le abrirán las puertas de lo que es el interés por los misterios del universo, o dicho de otra manera, la Filosofía, e irá aprendiendo más y más sobre este tema de la mano de un enigmático filósofo. Sofía comenzará a recibir correo dirigido a otra persona, una tal Hilde Moller que curiosamente es una joven como ella, de su misma edad. El curso de Filosofía empieza con un ejemplo: todo es un misterio para nosotros que a la vez somos parte del enigma como si fuéramos un bicho que vive en la piel del conejo blanco que saca el prestidigitador del sombrero en medio de un circo, y el filósofo es el que intenta encaramarse en el pelo donde le ha tocado vivir para intentar ver. Después, el curso de Filosofía comienza por donde empezaron los filósofos griegos 600 años antes de Cristo, por la discusión de los mitos y la búsqueda de las leyes de la Naturaleza?. Los filósofos se fiaron de la razón y expusieron sus ideas: los presocráticos sobre la naturaleza, Platón sobre las ideas eternas y sobre el Estado, Aristóteles sobre las distintas ciencias, la lógica, la ética, etc. En la etapa siguiente, que abarca desde el s. IV a.C. hasta el principio de la Edad Media, es muy interesante la postura de los cínicos, la verdadera felicidad es? ¡que no me tapes el sol!?, y los estoicos como Séneca. La acción de la novela sigue avanzando con el misterio que para Sofía supone el personaje del filósofo anónimo, y para descubrirlo sale de acampada con su amiga Jorunn y entran en una cabaña donde ven un espejo y postales dirigidas a Hilde. El siguiente paso en el curso de Filosofía es el cristianismo, que influyó en toda la Edad Media y ha contribuido de forma esencial a que seamos como somos. De ahí la cita de Goethe: ¿el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante? En este momento la persona que le escribe sobre Filosofía se entrevista con ella, es Alberto Knag, y a partir de aquí los dos dialogan. Hablan de la Edad Media, San Agustín, Tomás de Aquino, etc. que fueron los filósofos de la iglesia. ¡También hubo una filósofa, Hildegarda de Eibingen! En el Renacimiento, la ciencia se enfrentó con la iglesia: Giorcheno Bruno, Galileo, Copérnico? Igual, por ejemplo, que luego Newton o Darwin.Descartes en el s. XVII volvió a empezar la Filosofía por su cuenta. En el s. XVIII lo que predominó fue el conocimiento adquirido a través de las experiencias: ¿adquirimos nuestras experiencias mediante los sentidos?, y ésa es la fuente del conocimiento humano (Locke, Hume).

miércoles, 6 de julio de 2011

Love is in the air (Los retos literarios) de Laura López Alfranca

Tengo que reconocerlo: denme el romance o muy bien llevado o dosificado, que si no, me empalaga. Lo sé, seguramente algunos sepan que colaboro con relatos en la revista romántica’s… me gusta escribir romance en pequeñas dosis, hasta ahora.



Nunca me había planteado escribir un libro enteramente romántico. Es más, mi primer intento fue con uno juvenil de ciencia ficción, al que le acabé metiendo más trama política y escenas de acción que de los protagonistas mirándose a los ojos y suspirando por el otro (también es cierto, que la pareja es rara). Lo volví a intentar y me volvió a salir un romance extraño, pero lo que vengo a decir: corrí un riesgo y… digamos que algo salió :P.



Muchos autores tienden a quedarse en una parcela en la que se sienten muy cómodos. No es malo, me parece completamente legítimo escribir sobre lo que te dé la gana y cómo te dé la gana. Ahora bien, yo a los libros (películas, series, dibujos, arte en general…) que escribe un autor que nada tiene que ver con lo que escribe (mujer hetero sobre homosexualidad, hombre sobre el maltrato a la mujer…) y le sale un resultado decente, para mí tiene mucho más valor que los escritores aparcelados. No sé cuántos de por aquí han intentado salirse de lo fácil o si han practicado para ello. Ey, yo reconozco que, como el sexo me daba reparos escribirlo, practiqué escribiendo ffs sin trama :P), pero creo que, algunos escritores al arriesgarse, merecen mucho reconocimiento. Obviamente, luego nos encontramos con que los mismos se estancan en lo que se consideraba arriesgado, alegando cualquier motivo… pues lo mismo que antes: si tú estás a gusto, bien por ti.



Creo que, gracias a esta gente que se arriesga (y le sale bien), es cuando el arte evoluciona, por lo que propongo no solo un elogio a estas personas, si no preguntaros, cuál ha sido vuestro mayor reto literario, si lo habéis superado o estáis intentándolo de alguna forma.

jueves, 26 de mayo de 2011

Cenicienta literaria vs currito literario

Recuerdo aquellos tiempos (hace muuuuchos años), en los que, tras leer la historia de JK Rowling (su vida personal y sus libros), pensé: “Ooooh, debe ser genial eso de ser una escritora famosísima y ultra conocida. Algún día lo seré” Lo que nadie te cuenta cuando tomas esa decisión, es las horas que estarás aporreando el teclado para que te salga el libro, por las correcciones posteriores, por hablar con editores de libros y revistas, por… vamos, que realmente, nadie nos dice cuando comenzamos un: “Hey, que sepas que solo cuatro gatos se convierten en cenicientas literarias”. También es cierto que nadie normal sabe que es una cenicienta literaria y un currito literario… en verdad, estos últimos no existen para el gran público en general. Me explico.



Como blogger, he podido ver cómo las editoriales escogían a dedo (que sí, a dedo) determinados libros o autores para convertirlos en la moda del momento. Para hacerlos relucir por encima de los corredores de fondo (o también llamados curritos literarios) y entregarles la estrella (sí, la de culo, esa que te dicen que naces con ella o estrellado… lo de estrellado debe ser que te caes de la cuna). Cuando eso ocurre, es como si sonaran un coro de ángeles celestiales para todo el universo (seguro que ponen el equipo de música a todo meter), lo anuncian por todos lados, crean un hype que cualquier escritor querría para sí. Luego los resultados son muy dispares, hay cenicientas literarias que, realmente, son buenos escritores y otros… que se ve en las primeras páginas que venderán por otros medios.



El currito literario es… pues cualquiera, incluso muchas cenicientas literarias antes han sido curritos literarios (es decir, gente que ha trabajado muchiiiiiiiísimo para ser conocidos y publicados), lo que hace que su historia de cenicienta literaria sea más conmovedora.
Debo reconocer que me encantaría, hasta cierto punto, ser una cenicienta literaria. El no tener que trabajar tanto para encontrar editorial, revista o a donde quiera enviar algo. El que una editorial decida señalarme con el dedo y hacer el coro de ángeles cantando (yo pediría que los míos cantasen rock y heavy metal, por dar la nota), debe ser una sensación increíble, de esas que te tienen con cara de boba durante mucho tiempo y riéndote (como si te enamorases).
Si al final me hubiera dedicado a escribir por el dinero, me habría retirado hace mucho. Si hubiera acabado deseando tanto la fama, me habría ido a Gran Hermano y demás programas (posiblemente habría dicho que me acosté con algún famosete de medio pelo). Y podemos seguir así: nunca vas a conseguir todo eso siendo un currito, posiblemente, como cenicienta literaria, tampoco.



Claro está, que hay otros beneficios mucho mayores: las ocasiones en que te sale una frase para enmarcarla (y te quedas mirándola con ojitos tiernos y pensando, “hala, eso lo he escrito yo”); esa escena que creías que si la escribías bien pondría la piel de gallina a los lectores y te sale mucho mejor, tanto como para que ellos lloren emocionados; cuando al fin pones la palabra fin (valga la redundancia) y te da ese subidón adictivo… realmente los que amamos la literatura, tenemos esos beneficios que pocos entenderían, pero que nos hacen flotar y sonreír como si estuviéramos enamorados. No dan dinero, no te hacen famoso… pero te hacen sentir tan bien, que merece la pena ser escritor. Currito o cenicienta.



Laura López Alfranca


http://lauralopal.blogspot.com

miércoles, 6 de abril de 2011

La Novela Romántica por Silvia Pardo Vilar

La novela romántica entró en mi vida de casualidad. En el momento en que una conocida me prestó "Una rosa en invierno" de Kathleen Woodiwiss, me embarqué en una aventura que, a día de hoy, unos diez años después, continua haciéndome soñar, vibrar, sentir, reir, llorar, emocionarme...pero sobre, y citando a Thomas Kemphis : "he buscado el sosiego en todas partes, pero sólo lo he encontrado en un rincón apartado con un libro en las manos". Esto es lo que me ha ofrecido la lectura en general, y el género romántico en particular: calma en medio de la tormenta, un puerto seguro al que arrivar cuando el mar está embravecido... casi, casi el ansiado nirvana. Pocos libros han logrado que un sábado por la noche prefiriese quedarme en mi habitación leyendo, a salir con mis amigos de fiesta ; o que estando fuera desease volver rauda y veloz a casa para continuar devorando la novela del momento. Y de los pocos que lo han conseguido, la mayoría entran dentro del género romántico: J. R. Ward, Pamela Clare, Catherine Anderson, Sherrilyn Kenyon, Shannon McKenna, Florencia Bonelli, Gaelen Foley, Lisa Marie Rice... Me dejo "olvidadas" muchísimas más por razones obvias...pero las pocas que he citado sirven para expresar que la literatura romántica es un género más, un valor en alza que merece ser tenido en cuenta. La prueba de ello es que, a pesar de ser el género peor tratado por editoriales y críticos, tiene en sus lector@s el público más fiel ; a pesar de todos los varapalos recibidos, éstas siguen al pie del cañón dejándose dinero y tiempo... Y por fin la novela romántica es tenida en cuenta y actualmente asistimos a su ansiado despegue: proliferación de editoriales que se han dado cuenta del filón mercantil que tiene, y que nos presentan, día sí y día también, multitud de autoras y subgenéros nuevos...llegando incluso a hacer que las seguidoras lo miremos con cierto recelo porque tanta sobresaturación, pone en duda la calidad de lo ofertado. En el caso español, por fin saltan a la palestra multitud de autoras con mucho que contar y aportar: Megan Maxwell, Noela Amarillo, Mar Carrión, Ángeles Ibirika, Ana R. Vivo, Noe Casado...Publicaciones en torno a este tipo de literatura(Romántica´s), multitud de foros (Románticas al Horizonte, Autoras en la Sombra, El Rincón Romántico...), infinidad de autoras y de amantes del género, premios y, ultimamente, encuentros de amigas a lo largo y ancho de la geografía española : I Encuentro Ra y, en breve, I Encuentro Diván Romántico. Sin olvidarnos de programas de radio como "El Diván Romántico" Por fin la literatura romántica empieza a tener el reconocimiento que se merece, empieza a ser tenida en cuenta, y todo ello gracias al trabajo, la ilusión y la esperanza de gente que ha peleado hasta el infinito por lograr que su sueño sea tenido en cuenta. A toda esa gente le doy las gracias por pelear como leonas para que la novela romántica ocupe el lugar en el que tiene que estar por derecho propio. Así que, ahora más que nunca (y con el permiso de una querida amiga y profesional) puedo gritar a los cuatro vientos que "Yo leo Literatura Romántica y soy Inteligente y Culta" ;-)