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jueves, 22 de diciembre de 2011

Entrevista a Bea Magaña, autora de Historias de Thèramon





J. ¿Por qué escribes y en qué o en quién piensas cuando lo haces?
B. Me preguntas: ¿por qué escribes? Yo te pregunto: ¿por qué respiras?
Me dirás que respirar es un acto mecánico, algo que haces sin pensar, de manera automática, que no es algo que te propongas y que no te cuesta ningún esfuerzo. Podrías responder que respiras porque naciste con esa capacidad, porque todo tu ser lo necesita, porque si dejaras de hacerlo morirías.
Y yo te respondería: bien, ahora sabes por qué escribo.
Y ahora dime, ¿en qué o en quién piensas cuando respiras?
Pues yo, más o menos lo mismo.
J. No siempre has escrito fantasía. ¿Qué te impulsó a cambiar de registro? ¿De dónde nació la idea de Thèramon?
B. No fue premeditado. Estaba leyendo a Stephen King, como de costumbre. Es mi autor preferido. En su libro “Mientras Escribo”, King incluyó un poema escrito por su esposa, y de ese poema nació la idea. Mis Musas se pusieron manos a la obra, y la obra se fue escribiendo. Se titulaba “De dragones y unicornios”. No sabía que estaba cambiando de registro, era una novela más, otra historia que quería ser contada. Transcurría en un mundo fantástico, pero no se diferenciaba mucho de mis anteriores historias. El tono y el ritmo eran los mismos de siempre. Los nombres eran peculiares, pero me parecían apropiados para ese nuevo mundo. De la necesidad de explicar el origen de esos nombres nació un lenguaje. Y, como era el idioma de los dioses, los dioses se manifestaron. De la nada, surgió una teogonía completa. El mundo cobró vida, se transformó, se hizo grande, cambió de nombre. Dejó de ser el escenario ficticio en el que transcurría una historia. Se convirtió en la historia.
Fue entonces cuando comprendí que no iba a ser una novela más.
J. ¿Qué son las “Historias de Thèramon” y qué representan para ti?
B. Cuando Thèramon recibió su nuevo nombre, dejó de ser el escenario y se convirtió en el protagonista indiscutible. Es un universo complejo en el que tienen cabida infinidad de historias, pues son miles de años los que han transcurrido desde su creación, repartidos en ocho Eras. Las posibilidades son infinitas. “De dragones y unicornios” no era un título apropiado, por sí solo no daba una idea de todo lo que hay detrás. Busqué un nuevo título. Crónicas de Thèramon, Ecos de Thèramon... la primera fórmula es casi un tópico dentro del género fantástico, la segunda me sonaba demasiado onírica, no acababa de encajar con mi prosa. Me decidí por lo más sencillo y directo. “Historias de Thèramon”, pues eso es lo que son. Muchas historias independientes y paralelas que tienen lugar en un mundo que ya no deseo abandonar.
Thèramon es mi Torre Oscura. Mi búsqueda personal. Mi proyecto más ambicioso. El lugar en el que viven todos mis sueños. Dicen los que han leído alguna de mis novelas anteriores que he encontrado mi historia, mi género literario, el mundo en el que desarrollar todo mi talento narrativo.
J. ¿Qué hubo antes de Thèramon, y qué habrá después, cuando la novela esté ya publicada y en manos de los ávidos lectores?
B. Antes de Thèramon fue Berindei, la nada infinita, un largo camino en busca de mi propia historia, sin más compañía que los libros de otros y sin más equipaje que un bolígrafo y un cuaderno; búsqueda interior, sueños románticos, soledad y tristeza, rabia, mi visión personal del mundo que me rodeaba, ideas que se convertían en novelas largas, dificultad para resumir, aprendizaje, escritura automática, ocho novelas terminadas en las que se fue definiendo mi estilo: prosa sencilla, buen ritmo narrativo, cierta musicalidad. Y Stephen King, siempre inspirando a mis Musas.
Después nació Thèramon, y el Vacío se convirtió en Viorel, un universo lleno de vida, complejo y hermoso, nacido de la ilusión y del amor; un viaje en busca de la consecución de mis sueños, fe en el futuro, muchas historias que contar y compañeros de viaje con los que compartirlas.
¿Qué habrá después? Voy a ser positiva y a pensar que la primera novela va a ver la luz muy pronto y que va a llegar a mucha gente. Que los lectores decidan si quieren más Historias de Thèramon. Yo voy a seguir escribiéndolas. Nunca me he sentido tan viva y tan feliz como este último año.
J. Todos los autores tienen algún libro que les marcó desde la infancia y que guardan como oro en paño, ¿cuál es el tuyo?
B. Calila y Dimna, la versión castellana del Panchatantra indio. Una obra universal, diría que de obligada lectura. Es una colección de fábulas entretejidas en medio de una historia que habla de lealtad, envidia, traición, amistad, dudas y valor. Hace treinta años que lo tengo, es mi libro más antiguo y el más querido.
J. Muchos escritores “presumen” de ser unos neuróticos llenos de manías y alguna que otra superstición a la hora de “alumbrar” sus novelas. ¿Cómo te defines tú?
B. Oh, yo soy una persona muy normal. Me siento delante de la hoja en blanco y espero. Las Musas hacen el resto. Siempre ha sido así, te lo he dicho, escribir es como respirar, sale sin necesidad de pensar en ello.
Hace diez años ponía música de fondo, a veces clásica y a veces rock duro. Ahora prefiero el silencio. No tengo un cuaderno de notas, a veces apunto alguna palabra nueva para el diccionario thèramónico, pero no sigo una guía, las ideas están en mi cabeza y las Musas las utilizan cuando les parece mejor. Hasta este año escribía a mano, pero he descubierto que el teclado es tan rápido como el bolígrafo. No, no tengo manías, soy una persona muy normal (a la hora de escribir, quiero decir, jajaja)
J. En los últimos tiempos cine y literatura van de la mano. ¿Te imaginas a los personajes de Thèramon en la pantalla grande, delegarías en alguien la elaboración del guión o eres de los que piensan: “Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo”?
B. Si quiero un trabajo bien hecho, lo hago yo misma, naturalmente.
Thèramon llevado al cine sería como las películas de Harry Potter: magníficos efectos especiales, animación por ordenador y, con suerte, una música de las que hacen que se te ponga la piel de gallina; pero decepcionante al final, porque una gran historia no se puede resumir en hora y media, y menos aún cuando el argumento se ve subordinado a lo visual. Peter Jackson hizo un trabajo fantástico con El Señor de los Anillos, pero por lo general las películas no son tan fieles a los libros en los que se basan. Pregúntamelo el año que viene, igual habré cambiado de opinión; este año, prefiero imaginar Thèramon en papel y sin que nadie haya tocado ni una coma de lo que yo he escrito.
J. Desde el punto de vista personal, ¿son las Historias de Thèramon un punto de ruptura entre dos etapas?
B. Definitivamente, sí. No sólo en lo literario, también en lo personal. Pero ya he hablado de ello antes, y no quiero repetirme.
J. La fantasía es entretenimiento y evasión y en estos tiempos de crisis parece que la gente necesita desesperadamente algo que “la desconecte de la triste realidad que vive”, ¿cumple Thèramon con ese objetivo?
B. Yo diría que sí. Pero creo que esta pregunta deberían contestarla los lectores. Dime, ¿a ti te entretiene Thèramon?
J. El mundo literario y editorial… ¿es el mismo ahora que cuando empezaste a escribir o no tiene nada que ver? ¿Valoras el cambio en positivo o en negativo?
B. Cuando yo empecé a escribir, no tenía ni idea de cómo funcionaba el mundo editorial. Ni me planteaba publicar mis novelas. Escribir me hacía feliz, nada más importaba. Ahora... bien, ahora no es que sepa mucho más que entonces. ¿No querrías dejar esta pregunta para dentro de un año? Que todavía no he empezado mi aventura en busca de editorial...
J. Y por último, cítanos a tres de tus autores preferidos y el primer libro que quieres leer en el nuevo año 2012… si lo hay.
B. Stephen King, J.R.R Tolkien, Laura Gallego.
Te puedo decir el título del primer libro que leeré en 2012, lleva dos semanas esperando en mi mesita de noche, es mi plan para esta Nochevieja: “Todo oscuro, sin estrellas”, de Stephen King.


Hasta aquí todo lo que la autora nos puede desvelar de Thèramon... pero tranquilos, queridos lectores, amantes de lo fantástico, hay mucho más por descubrir. Si queréis saber más de Bea y de su novela, podéis contactar con ella a través de su estupendo blog De dragones y unicornios, y a través de su página en FB: Criatura de fuego, criatura de luz.


viernes, 25 de noviembre de 2011

Entrevista a María Martínez, autora de la Saga A. I.









Hace una semana publiqué en mi blog habitual Devoradora de libros la entrevista que le hice a María Martínez; debido a la gran acogida que tuvo, he pensado publicarla también aquí, y de paso abro un nuevo apartado dedicado a los nuevos autores. Muchos de los que andáis por aquí ya la conocéis, pues es una habitual de Facebook y Twitter, y una de mis mejores amigas. Pero no está aquí por eso, no, no, no; está aquí porque lo vale, porque tiene el Don de convertir las palabras en magia, de hacer soñar, de arrancar sonrisas en una día triste y gris. Y lo hace de la mano de sus inseparables amigos: los vampiros. Y no digo más. Le cedo la palabra a ella para que se presente y os hable de su vida, sus libros, sus proyectos…

Biografía de María Martínez: Nació en 1975 en Lorca, una preciosa ciudad de Murcia. Al terminar sus estudios se formó como Escaparatista, profesión que abandonó para dedicarse por completo a su familia y a su vocación literaria.
Descubrió su afición por la escritura, siendo muy niña. Aunque no fue hasta hace poco, que consideró la posibilidad de convertirse en novelista.
El resultado de esta incursión en el mundo literario y editorial es "A. I.", una trilogía juvenil/adulta de corte paranormal.
En la actualidad, María forma parte de la larga lista de autores representados por la prestigiosa agente Antonia Kerrigan. Compagina la escritura del último volumen de la saga, con una nueva novela juvenil. Administra, junto a su amiga y escritora Cristina Roswell, un grupo en Facebook: "Rumbo hacia la publicación. La odisea de un novel". Un grupo por y para escritores noveles.
También posee un blog personal: “El Blog de Anxana”, en el que publica algunos relatos, comparte experiencias literarias y detalla sus pasos en el mundo editorial.

J. Empecemos por algo clásico que a menudo quieren saber nuestros lectores: ¿qué o quién te impulsó a escribir?
M. Hay un qué y un quién. Lo que me impulsó a escribir fue la necesidad de cumplir un sueño, de alcanzar una meta. Siempre he escrito, pero de una forma personal, sólo para mí; a modo de diarios, cuentos que siempre poseían un punto biográfico. Pero mi sueño era escribir una novela, intentar publicarla y que la gente pudiera leerla algún día, en definitiva, ser escritora. Y mi madre fue quien me convenció de que tenía talento para hacerlo, o al menos para intentarlo, y que sólo necesitaba creer que lo conseguiría.
Por el momento, no se ha equivocado, y he iniciado mi camino hacia esa meta.
J. ¿Hay en tu biblioteca particular algún libro o autor que haya definido tu estilo o te haya orientado hacia un género literario u otro?
M. Hay muchos. En mi biblioteca el 90% de los libros son de fantasía épica, es mi género preferido –hasta descubrir el juvenil, ahora ambos comparten mi corazón– y no podría decantarme por uno sólo. Son muchos los autores que me han marcado: Tolkien, Louise Cooper, Guy Gavriel Kay, Stephen R. Lawhead…y así muchos. Me fascina la habilidad que poseen para crear mundos, describirlos y dotarlos de vida propia. Habilidad que yo aún no poseo, así que cuando tuve que decidir sobre qué escribir, me decanté de inmediato por mi otra pasión, el género juvenil paranormal, con el que me siento mucho más cómoda.
J. Como lectora y como escritora, dinos, ¿qué tiene de fantástico el género Fantástico que ha conseguido atraparte?
M. Para mí lo tiene todo. Es un género que no pone límites a la imaginación, todo es posible. La fantasía paranormal es atrayente por los personajes que maneja: Vampiros, hombres lobo, ángeles, demonios, fantasmas, hadas… Son personajes atractivos, oscuros, misteriosos, apasionados, malvados; dotados de poderes sobrenaturales, existencias inmortales. Criaturas que forman parte de nuestra cultura, de las leyendas, de nuestros sueños y pesadillas. Criaturas que despiertan nuestra curiosidad y a las que en cierto modo envidiamos.
J. Háblanos de La Saga A. I. ¿Cuál es su origen y a dónde quieres llegar con ella?
M. Puede sonar a tópico, pero A. I. nació de mi fascinación por los vampiros y por escribir esa historia que me hubiera gustado encontrar en las librerías. Antes de iniciar A. I ya había leído algunas sagas sobre el tema, pero en cada una de ellas predominaba una temática: romántica, terror, acción… y al terminarlas siempre me quedaba con la sensación de que les faltaba algo. Si era romántica, echaba en falta un toque de terror o acción, o al contrario.
Cogí aquello que me gustaba de cada una y creé mi propia historia. Una historia que posee todo lo que echaba de menos en mis lecturas. Sé que no he inventado nada, es un tema sobre el que se ha escrito mucho, pero aquellos que ya la han leído, coinciden en la misma opinión: es una historia original y muy atractiva que les ha dejado con ganas de más. Y oír eso es la mejor recompensa después de tanto trabajo.
¿A dónde me gustaría llegar con ella? Al público, me gustaría que se publicara y que llegara a la gente que disfruta con este tipo de lecturas.
J. Se dice que los niños y los adolescentes son los lectores más críticos y al mismo tiempo los más sinceros y fieles… ¿Cómo valoras la nueva narrativa dedicada al público juvenil?
M. Este es un tema que levanta polémica. La narrativa juvenil carga con un estigma, una etiqueta inmerecida de mala narrativa que me parece injusta. He oído de todo, que son novelas de argumento vacío e impredecible, que requieren menos esfuerzo y dedicación. Existen demasiados prejuicios contra la literatura juvenil, se la infravalora relegándola a la condición de subgénero y lo peor es que los argumentos que se esgrimen para ello son insostenibles.
La narrativa juvenil está en auge. Cada vez hay más y mejores autores, y el número de lectores aumenta con ellos. La calidad de esta narrativa es tan válida y respetada como cualquier otra.
J. “Se lee poco en España”. ¿Realismo o catastrofismo? Desde tu punto de vista y desde tu experiencia personal como escritora, ¿hay soluciones para el problema?
M. Por desgracia es una realidad.
La lectura es un hábito que se aprende, se imita. En una familia donde los padres leen, aman los libros y hablan de ellos; es casi seguro que sus hijos también leerán, por lo que la principal solución sería inculcar ese afán desde muy pequeñitos.
Las estadísticas hablan por sí mismas, somos uno de los países donde menos se lee, aún así, creo que hemos mejorado mucho. Los jóvenes cada vez leen más, así lo reconocen, pero se quejan del precio excesivo de los libros y de una economía precaria que les impide adquirir tantos como quisieran y esa opinión la comparte el resto de la población de más edad.
Me estoy encontrando con un público al que le gusta leer, que quiere leer, pero que considera que es una afición cara, casi un lujo para algunos. Por desgracia, el mundo editorial es un negocio más de tantos y en él prima el beneficio económico, así nos va.
J. Todos los autores tienen sus manías a la hora de crear sus mundos de ficción, protagonistas, antagonistas… Explícanos un poquito cómo es tu proceso de creación narrativo desde el germen o idea básica hasta que pones el punto final al manuscrito.
M. Voy a resumirlo en una palabra: Caos.
No tengo una organización previa, ni un método. Cuando una idea despierta en mi cabeza, mi vida empieza a girar en torno a ella, día y noche, sin descanso. La trama y los personajes van tomando forma en mi mente y cobran vida casi de inmediato.
Desde el primer momento ya tengo una idea del principio de la historia y de su fin; y respecto a los personajes, no necesito hacer un esquema sobre ellos: imagen, cualidades, carácter…Simplemente aparecen en mi mente en función de lo que la historia necesita y ya los conozco.
Tengo un bloc que llevo a todas partes, en el que anoto cualquier cosa que se me ocurre: un diálogo, una escena, un razonamiento…pero la mayoría de datos se almacenan en mi cabeza y yo misma me sorprendo de la cantidad de información que puedo acumular y manejar sin volverme loca. El problema es que siempre estoy en las nubes y otros aspectos de mi vida se resienten bastante, hasta el punto de que cada día necesito una hora para encontrar las llaves o recordar que hice el día anterior.
Una vez que empiezo a escribir, sólo tengo que dejar que esa información salga, utilizo muchas de las anotaciones, aunque la mayor parte de la historia va surgiendo sobre la marcha partiendo de ese principio y final que ya conozco. Puede parecer caótico y muchas veces vuelvo a reescribir capítulos enteros porque una idea mejor que la anterior me tienta, pero es mi forma de trabajar y por ahora me funciona.
J. ¿Crees en las Musas o únicamente en el esfuerzo continuado y la constancia del escritor? ¿O mejor una simbiosis entre ambos?
M. En ambas. Dependo muchísimo de mi inspiración, pero cuando ésta desaparece, me obligo a sentarme e intentar escribir, aunque sólo sean un par de frases. Por suerte, mis musas casi siempre andan conmigo; una canción, una frase en una película, una fotografía pueden poner a funcionar mi mente. Supongo que, porque mi imaginación siempre está despierta y nunca dejo de fantasear con cualquier cosa.
J. ¿Qué es un agente literario y qué significa para ti?
M. Un agente literario es una persona que empieza a ser imprescindible en la vida de un escritor. Muchas editoriales confían en ellos y sólo aceptan manuscritos que vengan recomendados por éstos. El agente simplifica el trabajo del editor, cuando presenta un proyecto, se supone que éste ya ha pasado las cribas necesarias como para garantizar que ese trabajo merece la pena tenerse en consideración, tanto a nivel de calidad literaria como comercial. Porque cuando un agente decide representar a un escritor, es porque está convencido de que dicho escritor puede reportarle unos beneficios. Intentará conseguir el mejor contrato y velará por los intereses de su representado.
En un sector editorial que asegura estar en crisis, que ha reducido el número de publicaciones anuales y las tiradas de dichas ediciones, publicar se ha convertido en todo un reto, una carrera de obstáculos lenta y agotadora; y para un escritor novel, en misión imposible. Salvo algunas excepciones, los noveles somos descartados de inmediato por las editoriales y a no ser que vayamos de la mano de un padrino con el prestigio suficiente como para que sus sugerencias sean tenidas en cuenta, lo tenemos más que difícil.
Sobre qué significa para mí, en este momento lo es todo. Tuve la suerte de que una de las mejores agentes del país se fijara en mí y confío en que gracias a ella, algún día mis novelas verán la luz.
J. ¿Editoriales grandes o editoriales pequeñas? ¿Cuáles dirías que trabajan mejor y se ocupan más del autor y de su obra?
M. Sobre este tema no tengo una opinión personal, porque lo desconozco por completo. Puede que sea un tópico, pero por lo que he oído hasta ahora sería:
Editoriales grandes: poca relación personal con el escritor, buena promoción y distribución gracias a su infraestructura.
Editoriales pequeñas: relación más cercana con el escritor, promoción y distribución más limitada.
J. Háblanos un poquito de tus proyectos futuros, ¿hay vida después de A. I.?
M. Sí, A. I. es mi primer trabajo, un trabajo que está a punto de finalizar. Al que le seguirá un nuevo proyecto que ya tengo en marcha dentro del género juvenil paranormal, pero completamente distinto de lo que he hecho hasta ahora. Tras esto, puede que me anime con los mundos distópicos, hay una idea muy atractiva que ronda por mi cabeza desde hace un tiempo.
J. Cuéntanos algo a propósito de la promoción de tus obras a través de las redes sociales, ¿estás a favor o en contra?
M. Completamente a favor. Hace un año, los únicos que sabían que escribía un libro, eran mis amigos y mi familia.
Desde mi incursión en las redes sociales, he conocido a muchísima gente: escritores, editores, agentes y sobre todo lectores. Gente con la que tengo mucho en común y con la que compartir las inquietudes de este mundo editorial y literario.
Aún me asombro cuando incluyo mi nombre o el de mi blog en un buscador y compruebo la cantidad de entradas que aparecen. El número de personas que se interesa por lo que hago aumenta cada día, y me brindan un ánimo y un apoyo que agradeceré para siempre. Y lo mejor de todo, esos amigos que he ido encontrando.
J. Háblanos de la “crisis” en el sector editorial a través de tu experiencia, o simplemente dinos qué opinas, ¿es tan fiera como la pintan o se está creando una psicosis favorable a determinados intereses?
M. La crisis existe y afecta a todos los sectores. El número de libros vendidos disminuye a pasos agigantados o eso aseguran. En el caso de que no sea como lo pintan, no tengo muy claro a quien favorece esta psicosis, la verdad; pero lo que sí sé, es que de haber tenido mi libro unos años antes, ya estaría en las librerías, y que ahora conseguirlo va a ser casi un milagro. Soy novel y llevo bajo el brazo una trilogía, es una apuesta muy fuerte y las editoriales tienen reparos en jugarse su dinero si no están convencidas al cien por cien de que va a funcionar.
J. ¿El libro clásico “de toda la vida” está realmente en peligro de extinción frente al “apocalíptico” e-book?
M. De momento no, y creo que pasará mucho tiempo antes de que esa circunstancia se dé, si llega a darse algún día. Dudo que el libro en papel pueda desaparecer del todo. Pero los tiempos cambian y hay que adaptarse a ellos. El e-book ha entrado en nuestras vidas para quedarse y tiene cosas muy positivas como su precio, la disponibilidad inmediata sin moverte de casa a un solo clic, el espacio –puedes tener cientos de libros en una pequeña tarjeta de memoria. Pero el libro de papel, para aquellos que amamos la lectura, tiene un encanto que jamás conseguirá el libro digital. Me encanta el olor de un libro, regalarlos, que me los regalen, que me los dediquen. Ver las letras manuscritas en las primeras páginas, sobre todo si son de alguien a quien aprecio, es un placer al que no quiero renunciar.
Estoy segura de que ambos soportes convivirán en armonía.
J. Y por último, si quieres y te animas, apunta algunas condiciones sine qua non para llegar al corazón del lector con un libro y convertir a este último en algo memorable.
M. Para llegar al corazón del lector, un libro debe tener algo interesante que contar y debe contarlo bien.
Un lenguaje sencillo que llegue a todos los posibles lectores.
Una narración que haga visible e imaginable la historia y que logre que ésta active los sentimientos y la curiosidad para querer saber más.
Un buen ritmo que mantenga el deseo de lectura.
Un protagonista con el que los lectores se puedan identificar.
La dosis justa de amor, intriga, acción…
Y por encima de todo, debe estar escrito desde el corazón. Si un escritor se emociona al escribir, el lector se emocionará al leer su libro.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Un paseo por la literatura vampírica. Por María Martínez (Anxana)

Desde tiempos inmemoriales, el vampiro siempre ha estado presente en la historia, formando parte de los mitos y del folclore de casi todas las civilizaciones, desde Egipto hasta las culturas aborígenes de Latinoamérica. En los relatos mitológicos se le presenta como un ser de aspecto horrendo con cualidades antropófagas. Relatos influenciados por los ritos de muerte y sangre que se ofrecían a los dioses en aquella época.
El vampiro es una entidad que ha adoptado las formas más variopintas, que ha sufrido grandes transformaciones a través del tiempo, pero con un elemento central en todas las tradiciones: la sangre.
Sin embargo, el mito como es conocido en nuestros días, nace en la edad media, cuando las leyendas empiezan a relacionarse con personajes reales como: Gilles de Rais, Vlad Tepes o Elizabeth Báthory. Se convirtió en el precursor del vampiro moderno y en fuente inagotable de inspiración en la literatura, hasta tal punto que los atributos del no- muerto se confunden entre su naturaleza original y la ficticia inventada por los novelistas.
A rasgos generales, los vampiros son muertos vivientes que se alimentan de sangre, con la capacidad de convertirse en animales, entre sus preferidos: los lobos y los murciélagos. No tienen reflejo, son vulnerables a la luz del sol, temen a las corrientes de agua y no pueden entrar en una casa si no son invitados. No soportan los símbolos religiosos, no pueden pisar terrenos sagrados y el ajo les repele. Se les mata clavándoles una estaca en el corazón y decapitándolos posteriormente. Aunque últimamente, parece que la evolución ha conseguido que sean inmunes al sol y que brillen bajo éste cual diamantes.
Hay que remontarse al siglo XVIII para encontrar el primer texto literario en abordar este tema: El Vampiro, poema de Heinrich August Ossenfelder, en el que la figura del no-muerto es comparada con la de un reptil reptante, bajo la que se podría esconder una referencia directa a la serpiente bíblica.
Tras este poema aparecen otras baladas góticas que muestran la importancia de ese género en la temática vampírica: Lenore de Gottfried August Bürger, Christabel de Samuel Taylor Coleridge o La Novia de Corinto de Johann Wolfgang Goethe –quien representaría al vampiro literario como expresión del más puro romanticismo–, son claros ejemplos.
El romanticismo del siglo XIX fomentaba un gusto por todo lo apasionado, lo fantástico y lo oscuro. En esta época, la figura del vampiro monstruoso y sin atractivo de las primeras baladas líricas, se ve desplazada por otro prototipo aristocrático y encantador de hábitos maliciosos.
El responsable de esta nueva imagen fue John William Polidori, que a través de su obra El Vampiro (1819), se convirtió sin saberlo, en el creador de un nuevo género y sentó así, sin proponérselo, las bases de lo que sería posteriormente el vampiro literario. Fijó, además, el atractivo que acompañará siempre a los «chupasangres» que le han sucedido, mostrando unos rasgos muy románticos y seductores. Escritor maldito, por desgracia ha pasado a la historia no como literato sino como doctor y «amigo» de Lord Bayron, personaje en el que se inspiró para dar vida a Lord Ruthven, una criatura de tez pálida y costumbres nocturnas, hermoso, en contraste con el vampiro nada atractivo del folclore popular. Para los entendidos, su obra El Vampiro es muy superior a Drácula de Stoker, aunque en su momento no tuvo el reconocimiento que merecía, si bien, sirvió de inspiración a muchos.
Años después, tuvo lugar el primer éxito vampírico sin precedentes, lo consigue Joseph Sheridan Le Fanu –genuino maestro de la tradición de la novela gótica–, con su cuento corto Carmilla, cuya apariencia se cree basó, en Elizabeth Báthory, la «condesa sangrienta». Es una historia que muestra muchas características del terror gótico y una sutil influencia erótico-lésbica, tema tabú de la época. La ambigüedad sexual es un rasgo que siempre ha acompañado al vampiro, amores homosexuales que se representaban de forma sutil, encubierta, los cuales se han dado en los mejores cuentos victorianos.
Cada uno de los escritores que hasta ese momento habían dedicado sus páginas al vampiro, añadió sus propios elementos al mito. En el caso de Le Fanu, se ve al vampiro como un muerto que regresa de la muerte a la vida, con hábitos nocturnos, una fuerza sobrehumana y la capacidad de adoptar diferentes formas, sobre todo de animales. Dormía en un ataúd y se alimentaba de sangre, hiriendo a sus victimas con unos colmillos afilados como agujas.
Pero es más tarde, cuando estos elementos adquieren una estructura sólida que serviría de base a escritos posteriores. Y fue gracias a una novela emblemática, aterradora e inolvidable: Drácula de Bram Stoker, obra cumbre de la literatura vampírica, que posee un estilo marcadamente victoriano, donde el vampirismo es tratado como una enfermedad sobrenatural, una especie de posesión demoníaca.
El mito siempre estuvo muy presente en la vida de Stoker, desde joven había soñado con hermosas mujeres vampiro que lo acosaban, probablemente inspiradas por el cuento de Carmilla. Le interesaban los mitos y leyendas de la Europa Oriental, sobre todo el personaje polaco Vlad Tepes. Pero fue una noche durante unas vacaciones en Whitby, tras la lectura de un libro de William Wilkinson sobre Transilvania, cuando nació su creación literaria más reconocida.
Estructuró la novela de forma epistolar, a modo de cartas, diarios y artículos de periódicos, entre otros. Se apoyó en documentos de terceras personas para dar la sensación de que aquello había sucedido y se aprovechó de los múltiples puntos de vista para mezclar el suspense y el terror.
El Drácula literario, poco tiene que ver con el cinematográfico, mucho más gótico y romántico, que nos mostró Coppola. No era sólo el amor lo que motivaba al primero, sino el ansia de podery de dominar, sentimientos más acordes con el ser maligno que el libro muestra.
Stoker también aportó en su novela, un personaje hasta entonces poco conocido: el cazavampiros, o mejor dicho, Van Helsing, el cazavampiros por excelencia. Una figura que definió de forma magistral, creando un hombre inteligente, excéntrico, fanático, incluso algo despiadado, que a lo largo de los años ha ido adquiriendo mucha importancia en el género literario y a su vez, cinematográfico.
Stoker sentó un precedente y tras él surgieron una serie de discípulos como: Dion Fortune, Theodore Sturgeon, Howard Lovecraft o Richard Matheson, que publicó en 1954 Soy Leyenda, una historia inquietante en un futuro postapocalíptico dominado por los vampiros, en el que el protagonista es el único humano, toda una innovación para el género.
A partir de ese momento, el mito comienza a evolucionar, los escritos sobre vampiros se multiplican, pero aferrándose a los clichés tradicionales a los que se van sumando diversas características. Características que para muchos, comenzarán a desvirtuar la esencia del personaje.
Años después, el maestro del terror, Stephen King, aportó su granito a la bibliografía chupasangre, publicando uno de sus principales éxitos comerciales, Salem´s Lot. En la que recrea a unos vampiros poco inteligentes y con un razonamiento demasiado básico. Hasta ese momento el vampiro es un ser malvado que considera a los humanos alimento y por los que no siente ningún aprecio, sólo son eso, comida. Concepto que empezó a cambiar de la mano de Anne Rice y su trilogía Crónicas Vampíricas, saga que aumentócon nuevas secuelas, dado su éxito comercial y cinematográfico. La escritora creó alrededor de estos seres un mundo gótico-fantástico muy atractivo, a la vez que moderno, y este sólo fue uno de los cambios que le hizo al mito.
Los vampiros creados por Rice, carecen de la crueldad sin remordimientos de sus antecesores. Están más humanizados, opuestos a la maldad y bestialidad del vampiro del folclore. No son inmunes a los sentimientos y las pasiones humanas, y todo ello, lo viven con más intensidad. No son realmente humanos, pero a la vez están unidos a ellos por un pasado común, quizá por eso, consiguen que el lector se sienta identificado con ellos, aunque sean unos asesinos despóticos como es el caso de su personaje principal, Lestad.
Rice le da más profundidad a sus personajes, ahonda en su psique, planteándoles dilemas morales; un ejemplo es Louis en Entrevista con el Vampiro, él siente, sufre y le duele asesinar, esclavo del dolor de su propia existencia y la búsqueda del real sentido de la vida en la muerte.
La ambigüedad sexual está más presente que nunca en estos vampiros, el triangulo Lestad, Louis, Armand, así lo demuestra. Seres capaces de ver la belleza en ambos sexos, una conjunción sangre-sexualidad que trajo un gran éxito a Anne Rice –se han vendido más de cien millones de sus libros–, y que se ha ido copiando de mil maneras a lo largo de los años.
Escritores como Whitley Strieber (El Ansia), Brian Lumley (Necroscopio), Poppy Z. Brite (El Alma del Vampiro) o Tanya Huff (La Saga de la Sangre), aportaron su propia visión del mito con nuevas características que fueron consolidando una imagen diferente del no muerto.
De esta forma, la literatura vampírica entra con fuerza en el siglo XXI, tanta, que empieza a rozar la saturación. El vampiro ya no es sólo un personaje de terror, sino que se ha ido introduciendo en otros géneros: ciencia-ficción, thriller, fantasía, erotismo, romance, juvenil…Y son estos dos últimos los que arrasan en este momento en el mercado literario. Las sagas abarrotan las librerías y las grandes superficies. Hay vampiros para todos los gustos y edades: buenos, malos, guapos, eróticos, torturados, «vegetarianos», rasgo que no es nuevo. En Entrevista con el Vampiro, Louis ya sufría ese mal, detestaba tener que alimentarse de humanos por las contradicciones morales que despertaban en él. Así que no culpemos a la señora Meyer de haber inventado ese comportamiento tan criticado por muchos; que brillan bajo el sol, este sí es suyo.
El romance vampírico arrasa en sus dos vertientes: adulta y juvenil.
En la primera, autoras como J.R. Ward y su saga La Hermandad de la Daga Negra o Christine Feehan y la serie Oscura son claros ejemplos de éxito comercial, historias romántico-eróticas que son la delicia de un amplio público que demanda este tipo de literatura cada vez más.
En la segunda, el número de autores y títulos supera a cualquier otro género, nombres como: Cassandra Clare, Richelle Mead, Claudia y Gray o Stephenie Meyer han arrasado en un mercado donde la demanda de sus sagas y otras similares no parece tener fin. El romance paranormal se ha convertido en un reclamo, una etiqueta que asegura un número nada desdeñable de ventas, gracias a un fenómeno fan que no se limita sólo a un público adolescente, sino que también engancha a los más mayorcitos.
El vampiro literario siempre ha sido motivo de polémica y lo seguirá siendo. El arquetipo ha ido cambiando a lo largo de los años y con él, los ingredientes que una novela de este tipo debe tener para triunfar. Ya no sólo prima el terror, la maldad y la sangre; amor y conciencia empiezan a formar parte de sus características. Hay quienes están a favor de estos cambios y quienes están en contra, detractores que no aceptan esa humanización, esa dualidad bien-mal que convierte al no muerto en un monstruo light.
La literatura se ha ido adaptando a los tiempos y con ella el vampiro, único medio de llegar a una nueva sociedad lectora que necesita variedad.
Hay que huir de los tópicos que catalogan los libros sobre vampiros como una literatura de baja calidad. Siempre ha habido libros buenos y malos, unos de más calidad que otros, pero es algo común a todos los géneros y a todos los tiempos.
El vampiro sigue siendo un reclamo literario, ha sido el tema de muchos de los superventas más famosos de la historia. Pero a mí, lo que más me intriga de este paseo por la historia literaria del vampiro, es qué le depara el futuro, cómo evolucionará y será dentro de unas cuantas décadas.

María Martínez.
anxana.blogspot.com
http://www.mariamartinez.net/

jueves, 18 de agosto de 2011

Concursos literarios. Laura López Alfranca

Todos soñamos con ser J.K. Rowling… No sólo en el sentido del dinero, la fama y el castillo escoces (o unas buenas adaptaciones), sino más bien, porque todos queremos llegar a cualquier librería, darnos a conocer a lo grande y que todos deseen leer nuestros libros. No hay camino rápido para esto, lo sabemos… salvo lo que, sin ser realmente rápido, no podemos evitar seguir de cuando en cuando: los concursos literarios.

Reconocedlo: todos los que habéis participado sentís esos nervios, esa ansia… porque no es sólo un contrato editorial: es un contrato editorial con un adelanto monetario que no nos darían de otra forma, acaparar la atención de los medios de comunicación y la gente y, de paso, reconocerte que, las editoriales que pasaron de leerte en un primer momento, estaban más que equivocadas. Pero, ¿nos podemos presentar a un concurso literario así como así? Aquí tenéis unos rápidos consejos para poder lanzarte a participar en cualquier concurso literario:

1º) Tras leer las bases atentamente (unas dos o tres veces), si tienes dudas, manda mail a la persona encargada… si ves que no te responde a los tres o cuatro días, no lo dudes, llama a la editorial y pregunta. Hay bases que, aunque no lo parezcan, son muy confusas o dejan lugar a ambigüedades y rendijas que, si bien puedes aprovechar (ei, culpa suya por no hacer mejor las bases), pueden darse cuenta, pasar de tu historia y tú te quedas con palmo y medio, y menos dinero en el bolsillo.

2º) Si eres escritor de: fantasía, juvenil, romance… es decir, los mal considerados géneros menores, ten cuidado. Aunque un concurso se considere de temática libre, es muy probable que fallen a favor de una novela histórica y/o costumbrista, es decir, algo susceptible de convertirse rápidamente en un best seller. Lo que nos lleva al siguiente punto:

3º) Mira a los anteriores ganadores: si han publicado antes, de qué iba su novela, cómo les fue…, cualquier dato de esta clase es fácil de encontrar y, a nosotros, nos dará pruebas fehacientes de que tenemos posibilidades… a menos que…

4º) Mira opiniones sobre los concursos. Sí, encontrarás a muchas personas que, llevadas por la envidia, dirán de todo… ahora bien, hay muchas otras que, para evitar los mismos problemas que han tenido, comentan y aportan pruebas para demostrar que tienen razón. Creedme, ¿sabéis lo que oís de los concursos amañados, los concursos de exhibición de los escritores y demás? Todo cierto, a poco que rebusques, encuentras muuuucha mierda.

5º) Si ves que en algún concurso te pasas o te quedas corto, juega con (si en las bases no dice lo contrario):

a) Los márgenes: no lo dudes, un poco más a la derecha o a la izquierda puede ayudarte a entrar en un concurso.
b) La letra: mi consejo es que NUNCA te vayas a otra que no sea times new roman, Arial o Verdana. Son sosas, a veces feas, pero son las más cómodas para la vista (lo cual anima al juez a leerte); ten cuidado, un mismo punto (12, 13…) no implica un mismo tamaño de letra (la Times y la Arial tienen de diferencia dos puntos, es decir, una Arial 10 equivale a una Times 12). Cambiar la letra a una legible y jugar con el tamaño por encima o por debajo (mínimo 10,5 y máximo 13,5 para Times… incluso son muy exagerados, así que tened cuidado).
c) Las palabras: si necesitas acortar, ve leyendo y corta lo que veas innecesario, aunque no lo creas, siempre puedes podar… y lo mismo para el sentido inverso.

Eso es todo por ahora, continuaremos con más posts de «Rupert, necesito consejo.»

martes, 19 de julio de 2011

La propuesta editorial

La mayoría de agencias literarias, y nosotros no vamos a ser la excepción, solicitan al autor que desea ser representado una propuesta editorial para su novela. Generalmente, el agente representa al autor, independientemente de lo que este último escriba, sea novela, poesía, ensayo, etc. Aunque cada editorial tiene sus propios criterios para publicar tal o cual obra, el agente acostumbra a aceptar cualquier tipo de obra y cualquier género de novela, siempre y cuando prime la calidad narrativa del texto y la profesionalidad del autor (y creedme, a veces, demasiadas incluso, no van de la mano estos dos conceptos).

¿Qué debe contener una propuesta editorial?

En primer lugar, para nosotros, lo más importante es el autor, quién es, de dónde viene, y hasta dónde quiere llegar como profesional. Por eso exigimos un curriculum vitae (hoja de vida) actualizado, poniendo especial énfasis en su formación académica (humanística) y en su experiencia como escritor. Por supuesto aceptamos a escritores noveles siempre que reúnan las características adecuadas. En segundo lugar tomamos en cuenta la obra que nos quiere «vender». Para que su propuesta resulte atractiva, ha de exponer con claridad el género y la temática de su obra, cuántas páginas tiene, a qué público potencial va dirigida y, esto es opcional, si tiene prevista su comercialización en otros países (traducción a otros idiomas). Requerimos asimismo una sinopsis o resumen de un máximo de 1.000 palabras (2 páginas), los dos primeros capítulos o las veinte primeras páginas. Opcionalmente, el autor puede escoger qué capítulos quiere mandarnos para captar y favorecer nuestra atención. También requerimos una exposición de motivos por los cuales nuestro autor es escritor y no cualquier otra cosa. O lo que es lo mismo: no aceptamos a «negros» en nuestra agencia. Y en igualdad de condiciones, favoreceremos a aquellos autores con una formación académica específica. Actualmente hay estudios específicos en literatura y creación literaria, de modo que nuestra agencia promoverá a estos profesionales por encima de ingenieros, abogados, médicos, etc. Una vez el autor nos ha hecho llegar su propuesta (vía correo electrónico), el tiempo estimado de valoración de la misma será de 30 días, dependiendo del volumen de trabajo de la agencia. Tanto si la propuesta es aceptada como si finalmente se rechaza, nos comunicaremos con el autor para hacérselo saber.

Últimamente la literatura resulta un negocio tan rentable que algunos han olvidado su propósito fundamental: instruir y enseñar. No es un videojuego ni una película; es arte, sí, pero además tiene una finalidad didáctica que muchos pasan por alto. Así, en los últimos tiempos vemos novelas escritas por “cualquier aficionado” cuya calidad deja mucho que desear. Y esto nos lleva a lo siguiente: No aceptaremos ningún documento mal redactado. Talento y formación técnica forman un tándem imprescindible; sin lo uno no puede sobrevivir lo otro. Y sobre todo: no se puede empezar la casa por el tejado. Hay unas normas básicas que todos hemos aprendido en la escuela… a partir de ahí todo es posible, pero SÓLO a partir del cumplimiento de esas normas. No podemos pasárnoslas por el forro y supeditarlas a nuestro talento. Quien algo quiere, algo le cuesta.

jueves, 7 de julio de 2011

El mundo de Sofía. Jostein Gaarder por Susana E.M.

El mundo de Sofía.

Jostein Gaarder

Editorial: Siruela

Año publicación: 1991

Temas: Literatura: Narrativa


La obra comienza presentando a la protagonista, una joven normal que va al Instituto y se llama Sofía Amudsen. Todo comienza cuando recibe una carta cuyo mensaje es una breve pregunta: "¿Quién eres?". A partir de ahí, a Sofía se le abrirán las puertas de lo que es el interés por los misterios del universo, o dicho de otra manera, la Filosofía, e irá aprendiendo más y más sobre este tema de la mano de un enigmático filósofo. Sofía comenzará a recibir correo dirigido a otra persona, una tal Hilde Moller que curiosamente es una joven como ella, de su misma edad. El curso de Filosofía empieza con un ejemplo: todo es un misterio para nosotros que a la vez somos parte del enigma como si fuéramos un bicho que vive en la piel del conejo blanco que saca el prestidigitador del sombrero en medio de un circo, y el filósofo es el que intenta encaramarse en el pelo donde le ha tocado vivir para intentar ver. Después, el curso de Filosofía comienza por donde empezaron los filósofos griegos 600 años antes de Cristo, por la discusión de los mitos y la búsqueda de las leyes de la Naturaleza?. Los filósofos se fiaron de la razón y expusieron sus ideas: los presocráticos sobre la naturaleza, Platón sobre las ideas eternas y sobre el Estado, Aristóteles sobre las distintas ciencias, la lógica, la ética, etc. En la etapa siguiente, que abarca desde el s. IV a.C. hasta el principio de la Edad Media, es muy interesante la postura de los cínicos, la verdadera felicidad es? ¡que no me tapes el sol!?, y los estoicos como Séneca. La acción de la novela sigue avanzando con el misterio que para Sofía supone el personaje del filósofo anónimo, y para descubrirlo sale de acampada con su amiga Jorunn y entran en una cabaña donde ven un espejo y postales dirigidas a Hilde. El siguiente paso en el curso de Filosofía es el cristianismo, que influyó en toda la Edad Media y ha contribuido de forma esencial a que seamos como somos. De ahí la cita de Goethe: ¿el que no sabe llevar su contabilidad por espacio de tres mil años se queda como un ignorante? En este momento la persona que le escribe sobre Filosofía se entrevista con ella, es Alberto Knag, y a partir de aquí los dos dialogan. Hablan de la Edad Media, San Agustín, Tomás de Aquino, etc. que fueron los filósofos de la iglesia. ¡También hubo una filósofa, Hildegarda de Eibingen! En el Renacimiento, la ciencia se enfrentó con la iglesia: Giorcheno Bruno, Galileo, Copérnico? Igual, por ejemplo, que luego Newton o Darwin.Descartes en el s. XVII volvió a empezar la Filosofía por su cuenta. En el s. XVIII lo que predominó fue el conocimiento adquirido a través de las experiencias: ¿adquirimos nuestras experiencias mediante los sentidos?, y ésa es la fuente del conocimiento humano (Locke, Hume).

miércoles, 6 de julio de 2011

Love is in the air (Los retos literarios) de Laura López Alfranca

Tengo que reconocerlo: denme el romance o muy bien llevado o dosificado, que si no, me empalaga. Lo sé, seguramente algunos sepan que colaboro con relatos en la revista romántica’s… me gusta escribir romance en pequeñas dosis, hasta ahora.



Nunca me había planteado escribir un libro enteramente romántico. Es más, mi primer intento fue con uno juvenil de ciencia ficción, al que le acabé metiendo más trama política y escenas de acción que de los protagonistas mirándose a los ojos y suspirando por el otro (también es cierto, que la pareja es rara). Lo volví a intentar y me volvió a salir un romance extraño, pero lo que vengo a decir: corrí un riesgo y… digamos que algo salió :P.



Muchos autores tienden a quedarse en una parcela en la que se sienten muy cómodos. No es malo, me parece completamente legítimo escribir sobre lo que te dé la gana y cómo te dé la gana. Ahora bien, yo a los libros (películas, series, dibujos, arte en general…) que escribe un autor que nada tiene que ver con lo que escribe (mujer hetero sobre homosexualidad, hombre sobre el maltrato a la mujer…) y le sale un resultado decente, para mí tiene mucho más valor que los escritores aparcelados. No sé cuántos de por aquí han intentado salirse de lo fácil o si han practicado para ello. Ey, yo reconozco que, como el sexo me daba reparos escribirlo, practiqué escribiendo ffs sin trama :P), pero creo que, algunos escritores al arriesgarse, merecen mucho reconocimiento. Obviamente, luego nos encontramos con que los mismos se estancan en lo que se consideraba arriesgado, alegando cualquier motivo… pues lo mismo que antes: si tú estás a gusto, bien por ti.



Creo que, gracias a esta gente que se arriesga (y le sale bien), es cuando el arte evoluciona, por lo que propongo no solo un elogio a estas personas, si no preguntaros, cuál ha sido vuestro mayor reto literario, si lo habéis superado o estáis intentándolo de alguna forma.